sábado, 6 de octubre de 2012

¿Cómo alimentar un cachorro de perro con biberón?

En ocasiones, nuestras fieles mascotas son demasiado pequeñas para alimentarse por sí mismas, por lo que un recurso habitual es usar un biberón adaptado para perros. Cuando lo utilizamos, debemos tener en cuenta una serie de factores importantes.
En primer lugar, la leche con la que lo alimentemos debe ser maternizada y nunca utilizar la leche de vaca, porque esta última contiene mucha lactosa, un azúcar que provoca diarreas en los cachorros. Además, el veterinario Manuel Lázaro, nos hace saber que "la leche de vaca es muy pobre en proteínas y grasas, si la comparamos con la de la perra" y añade que es posible adquirir  "leches maternizadas de gran calidad con las que se consiguen muy buenos resultados en la crianza de un cachorro lactante con biberón".

Sin embargo, lo más complicado en el caso de un cachorro que acaba de nacer es suplir el vínculo que genera con la madre. Se trata de un momento crucial, ya que es en esa relación inicial y tan especial en la que cachorro aprende a socializarse; siempre se ha dicho que la camada es algo esencial para tener perros bien socializados, por lo que será de vital importancia que el animal, una vez superada la fase de lactancia, se relacione con otros perros y así enriquecer su vida.

En lo que se refiere a la elección del biberón, cabe decir que la leche para cachorros lactantes se puede comprar en clínicas veterinarias y establecimientos especializados, ya sean de calle u online. Lo habitual es que junto a la leche vaya un biberón especializado para los cachorros. Tras una observación rápida se puede apreciar que el biberón marca las cantidades distintas que el lactante canino deberá ir tomando en función de su edad y peso. Asimismo, el recipiente viene acompañado de unas instrucciones de cómo  realizar la preparación de la leche y de las tomas que éste debe realizar. Lo habitual es que se haga una cada cuatro horas. Si se da el caso que el cachorro duerme, se le puede ofrecer delicadamente para ver si lo acepta, aunque en el caso contrario, que se despierte y esté inquieto, expertos como Leire Jiménez, veterinaria de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (SPAP) explican que si está  "inquieto y demanda alimento, se le puede adelantar la toma".





A las tres semanas aparece la primera dentición, por lo que será apropiado administrarle una papilla adaptada o de iniciación. Pero cabe no olvidar, que el biberón hay continuar dándoselo. 

Algo muy importante y que hay que vigilar tras cada toma son las defecaciones de los cachorros. Es muy importante saber si está estreñido o no. Lo normal es que la deposición la realicen transcurrida una hora, pero si no consigue hacerlo, se le puede ayudar con suaves masajes en la zona del vientre y acariciando con un trapo húmedo y templado la zona del ano. Esto le ayudará a digerir los alimentos y es lo que más se asemeja a lo que haría su madre cuando lame a sus cachorros. Si el problema persiste, hay que consultar con un veterinario.

En los primeros días, no es necesario obligar al cachorro a que beba agua, ya que la leche maternizada lo hidrata. No será hasta que hayan transcurrido tres semanas y empiece a andar y a comer papillas que empiece a a hacerlo. 

Y no olvide controlar el peso del cachorro.






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